Coaching para Jóvenes en Expocoaching

EXPOCOACHING-GANADOR-2015-vitalMe siento feliz de compartir contigo esta buena noticia. El Blog Coaching para Jóvenes ha sido el ganador en la categoría de Coaching Vital en los premios Blogs Expocoaching 2015 de Habla Hispana.

Quiero felicitar a los otros dos ganadores,  Jaime Pereira en la categoría de Coaching Ejecutivo y a Carme Fernández en la categoría de Coaching Grupal.

Aprovecho para deciros que el próximo domingo, 26 de Abril, estaré en Expocoaching hablando sobre «El coaching en nuestra sociedad actual: un paso más hacia el cambio» junto con Sara Torres y José María Gasalla.

Si te animas, y nos vemos, me encantará saludarte.

Me gustaría aprovechar para contarte que ahora estoy totalmente centrada en la formación y el coaching en GTD, si quieres me puedes encontrar en mi nuevo blog:

http://www.redesproductivas.com/

 

GTD: Una Declaración de Intenciones

«Para llevar una vida eficaz es necesario que podamos hacer que las cosas sucedan y que formemos parte de nuestro mundo, para que éste nos aporte las experiencias y los resultados que buscamos. Tomar las decisiones correctas y asegurarnos de que se ejecuten de manera adecuada siempre ha sido el elemento clave de nuestro éxito» David Allen en Haz que Funcione

GTD es una metodología que da respuesta a la necesidad de organizar nuestro día a día para vivir sin estrés y con la certeza de estar tomando las decisiones correctas sobre qué hacer en cada momento.

Convivo con esta metodología desde hace más de siete años, he hablado sobre ella en un par de ocasiones en este blog y la he usado de forma irregular, incompleta y errónea, a lo largo de estos últimos 4 años.

Han sido muchas las ocasiones en las que he decidido implantar GTD y supongo que mi falta de constancia se ha debido a dos motivos. Por un lado, a malas interpretaciones por mi parte sobre el procedimiento, que lo hacía más complicado de lo que es en realidad, pero, sobre todo, a que usar GTD obliga a un compromiso personal de llevar a cabo, de forma sistemática, una serie de hábitos que muchas veces no he estado dispuesta a adquirir. Pero esta vez es distinta a las anteriores. Y es distinta porque no pienso darme por vencida.

Ahora mi realidad poco a poco se complica y me atrae la idea de tenerlo todo bajo control. He subsanado, en gran medida, mis falsas interpretaciones.

Cuento con la ayuda de FacileThings, que me refuerza mi intención de implantar GTD de forma ortodoxa, y con la maestría de José Miguel y de amigos a los que leo y de los que aprendo: Antonio José MasiáAlberto BarberoJeroen SangersRubén AlzolaDani Aguayo, Jesús SerranoDavid Sánchez y David Rey. Y, por supuesto, también con el resto de bloggers de GTD, a los que todavía no conozco pero ya leo y espero conocer algún día: Jerónimo SánchezDavid Torné, Alejandro Vázquez, Montse VilaDaniel GrifolAlex Bergonzini, e Irene Rodriguez.

Aunque sospecho que padezco alguna mutación de ese «placer macarra» del que habla Amalio, que me incita a no hacer las cosas dos veces de la misma manera, he tomado la firme decisión de implantar GTD sin renunciar a mi manera de entender el día a día.

Soy consciente de que el cambio significativo incluye momentos de retroceso y de que, antes de adquirir los nuevos hábitos, volverán tentadores los antiguos modos de hacer. Os iré contando mis avances y recaídas, porque según me cuentan los que han recorrido este camino antes que yo, las habrá.

Iré revisando los conceptos de GTD, sin prisa pero sin pausa, y podrás leer de ahora en adelante y con cierta periodicidad mis reflexiones sobre esta metodología. Espero que te resulte de utilidad.

 

Inteligencia Colectiva y Diversidad

por: Tom Magliery

por: Tom Magliery

“Lo que me parece bello, lo que me gustaría hacer, es un libro sobre nada, un libro sin ataduras exteriores,…; un libro que apenas tendría argumento o, por lo menos, cuyo argumento sería casi invisible, si algo así es posible”

Gustave Flaubert. Carta a Louise Colet, 16 de enero de 1852 Fuente: fragmentos escrito

Este post pertenece a una conversación que promueven hobestncuentraBegirada y que puedes seguir en twitter con hashtag #begifem

Cuando pienso en escribir una colaboración sobre feminismo + transformación organizacional lo primero que me planteo es la necesidad de actualizar lo que significan estos dos conceptos a día de hoy. Para mí, son de esos conceptos que necesitan ser reciclados. Trataré de explicarme para así poder entenderme y hacerme entender.

Por un lado, aquellas mujeres que lucharon por el derecho a la educación, al voto y, en definitiva, el derecho a la igualdad, peleaban contra las creencias y los valores de la mayoría de la sociedad. A día de hoy, y hablo de mi entorno únicamente, aunque queden muchos compromisos que renegociar, hombres y mujeres compartimos el deseo de crear una sociedad en la que los niños y las niñas tengan las mismas oportunidades y que, cuando les toque hacerlo, estén preparados para compartir la responsabilidad de construir una sociedad más justa. Yo personalmente no recuerdo haberme sentido discriminada y comparto con la gran mayoría, por no decir la totalidad, de los hombres que conozco un profundo sentimiento de repugnancia por la violencia de género, por las terribles situaciones de abuso, por la desigualdad de oportunidades y por las injusticias.

Con esto quiero decir que el feminismo no es lo que era.

Por otro lado, transformación organizacional. Estamos viendo cómo las estructuras sólidas se tienen que adaptar a los tiempos líquidos y cómo los tradicionales métodos jerárquicos para introducir cambios en las organizaciones son ineficientes. A día de hoy sabemos que, si un sistema es estable es resistente al cambio y que las personas solo cambian si quieren hacerlo.

Con esto quiero decir que el concepto de transformación organizacional no es lo que era.

La hibridación de estos conceptos, feminismo + transformación organizacional, me lleva a reafirmarme en la idea de que el auténtico cambio a día de hoy, organizacional o social, tienen que ver con las personas y con la inteligencia colectiva.

El cambio que hoy necesitamos, comienza por el cambio personal, continúa con una renegociación de compromisos y termina con un cambio estructural y social; y no al contrario.

El cambio que la mayoría de nosotros queremos ver en la sociedad y en las organizaciones tiene que ver con personas más felices que se aceptan tal y como son, se enriquecen con la diversidad y crean lazos humanos de suma positiva. Y, en mi opinión, todo empieza por descubrirnos a nosotros mismos, aceptar nuestra identidad y constatar que somos diferentes a los roles preestablecidos. Porque cuando nos damos cuenta de que ninguno de nosotros se ajusta a “un molde”, nos damos cuenta también de que nos enriquecemos y nos complementamos unos a otros.

En mi opinión, el verdadero cambio, organizativo o social, llegará cuando superemos la simplificación que implica dividir a la sociedad en hombres y mujeres, tomemos conciencia de que existen múltiples formas de ser persona y descubramos toda la riqueza que encierra la diversidad del ser humano.